Los sentimientos del ser humano son extremadamente difíciles de comprender, incluso para los propios humanos. Nos pasamos mucho tiempo del día intentando pensar porque tenemos estos bajones o subidones emocionales. Intentamos buscar medidas para poder parárlos y que el golpe, ya sea un golpe desde arriba o un golpe desde abajo, no exista y nos haga daño.
Somos como una montaña rusa de emociones. En 5 minutos podemos pasar de estar extremedamente felices a caer en un pozo de desesperación y de tristeza del que no podemos salir fácilmente y del cuál muchas personas no quieren sacarnos. Momentos álgidos y momentos bajos,aunque los momentos bajos suelen ser más fuertes que los momentos álgidos.
Reímos cuándo estamos felices o cuándo estamos con buenos amigos. Reír implica un sentimiento de felicidad que las personas que están a tu alrededor lo notan y, automáticamente, esbozan un sonrisa pícara que te demuestra que su amistad es infinita e inamovible.Sientes que te vas a comer el mundo, que nada puede detenerte, hasta que te entra el bajón.
Lloramos cuándo estamos tristes o cuándo algún mal sentimiento o mala acción nos abruma y nos hace caer. Llorar implica un sentimiento de tristeza evidente para las personas que están a tu lado. Las lágrimas pueden ser en vano si estás abrumado por la soledad, pero yo pienso que nunca lo son, porque hacen ver a tu gente cercana que estás jodido/a y quieres apoyo.
Reír y llorar, tristeza y felicidad. Sentimientos y extereorizaciones totalmente antagónicos. Son como las dos caras de una moneda, la moneda de los sentimientos de los seres humanos. Y esa moneda siempre está girando y cae en una de las dos caras. Lástima que no caiga de canto, ¿verdad?
Twitter: @MrCharlioRoger